El blog de Manolo Rodríguez

No le digas a mi madre que soy community manager dile que toco el piano en un burdel

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No le digas a mi madre que soy community manager dile que toco el piano en un burdel

El otro día fui a comer con mi madre. Mientras hojeábamos la carta me asaltó con una pregunta normal en una madre.–¿Cómo te va la vida, hijo?

-Bien. Quiero ser community manager, le contesté mientras seguía pensando si elegir entre carne o pescado.

Mi madre levantó los ojos de la carta y me miró por encima de sus gafas recién estrenadas.

-¿Community qué?”.

-Community manager, mamá. Responsable de comunidad –le respondí.

Volvió la mirada por unos segundos a la carta y cómo no le debió gustar lo que acababa de escuchar soltó a bocajarro:

-Ah. ¿Responsable de comunidades de vecinos? Y para eso te pagamos la carrera de periodismo.

-Mamá –le dije con cariño-, ni papá ni tú tuvisteis que pagar nada porque los cinco años me dieron beca.

-Ya –aceptó mi madre-. Pero pasarte al sector inmobiliario no tiene mucho futuro con la que está cayendo.

-Que no tiene nada que ver con pisos, es con internet.

-Ah. Ya dije yo que eso del ‘aipad’ no iba a ser bueno.

Los mercados son conversaciones

No hubo manera de convencerla. Le dije que el periodismo escrito, el que publica las noticias con 24 horas de retraso, está medio muerto y necesita refundarse. Pasé toda la comida intentándole explicar que ahora los mercados son conversaciones (Manifiesto Cluetrain dixit); que las conversaciones en internet hacen posible que aparezcan nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos (Manifiesto Cluetrain redixit); que no hay secretos, que el mercado en la red sabe más que las empresas sobre sus propios productos, y tanto las noticias, buenas o malas, se las comunican a todo el mundo (de nuevo los pesados de Cluetrain que escribieron el manifiesto en ¡1999! y sigue igual de fresco ahora).

Comunicación directa

Pero la clave radica en que lo que habían dicho estos visionarios hace doce años continua vigente ahora, y aún con más fuerza: “Las empresas ahora pueden comunicarse con sus mercados directamente”. Y aquí es donde le expliqué, casi de rodillas, que entran en escena los community managers. Esos especialistas, que para eso han estudiado y se han formado, que median entre las compañías y los consumidores, y utilizan la nueva forma de comunicarse que ofrecen las redes sociales para que las dos partes salgan beneficiadas.

Pero no hubo forma de convencerla. ¿Eso del feisbu no tiene futuro?, me soltó poco antes del segundo plato. De Twitter, Youtube o Foursquare ya ni hablamos.

En la película Primera Plana, del memorable Billy Wilder, protagonizada por Jack Lemmon, Walter Matthau y Susan Sarandon, un plumilla le dice a un compañero: “No le digas a mi madre que soy periodista, ella piensa que soy pianista en un burdel”.

Por eso, si te cruzas algún día con mi madre no le digas que soy community manager, dile que aporreo las teclas de un viejo y polvoriento piano en un prostíbulo de mala muerte que cierra sus carcomidas puertas cuando comienza a salir el sol.

P.D. De todas formas se me olvidó decirle a mi madre, quizá, la más importante de las 95 tesis del Manifiesto Cluetrain. Los consumidores “tenemos poder real y lo sabemos. Si no alcanzas a ver la luz, alguien más vendrá y nos dará mayor atención, será más interesante y divertido para jugar”. ¿Estaban hablando hace más de una década, por ejemplo, de la estrategia de Apple en los últimos años, de Facebook, de Twitter…?

Y para terminar os dejo un video que explica muy bien la importancia de las redes sociales. La revolución del social media


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