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compra fans facebook

El otro día mi amigo Toño Sangiao, director de Pasquino Comunicación, me contó, mientras tomábamos una caña, que había comprado fans para una de las páginas de Facebook que gestiona: Sana Sana. Yo abrí los ojos como platos. “Qué bueno”, le dije. “Cuéntame más”, le pedí. “Después del enlace que publicaste el otro día en Twitter decidí hacer un experimento: ¿la compra de fans incrementaría el tráfico de la página web de Sana Sana?”, comenzó.

El enlace es este y en él Carlos García-Hoz, director general creativo de 101, reconoce de una forma desenfadada, amena y muy ilustrativa que había realizado un experimento: comprar 5.000 fans por 297 euros (mi amigo adquirió la misma cifra por 30).

García-Hoz explica que en poco más de 48 horas ya tenía los 5.000 fans uno detrás de otro pero llegó a la conclusión de que “no había amor, ni relación, ni emoción”. Es decir, no dejaron comentarios ni interactuaron en la página. El número de personas hablando de su marca eran dos. De 5.063 fans no está mal.

Un paso más

Mi amigo quiso ir un paso allá en ese experimento: con una página de Facebook ya en marcha (el director creativo de la agencia 101 la creó sólo para ese experimento) y con publicaciones diarias de los artículos de la web de Sana Sana, su objetivo era demostrar si la compra de fans incrementaría el tráfico a la web.

Al igual que con el experimento de García-Hoz, Toño Sangiao también comprobó que la interacción en la página de Facebook de Sana Sana era nula tras la compra de los fans. “A los cuatro días de realizar el pago ya tenía 5.000 fans, todos de habla hispana y la mayoría de entre 13 y 17 años. Un par de días después subieron 700 más. El chico al que se los compré me había mandado un mail en el que explicaba que no siempre la cifra se ajustaba a la acordada. En este caso se pasó un poco”, explica con una sonrisa.

“Los nuevos fans que he comprado no interactúan. No comentan las publicaciones que hemos ido haciendo. Puedo tener dos o tres comentarios más de los que tenía cuando sólo había 100 fans”, reconoce. En estos momentos, con más de 5.700 fans, la cifra de gente que está hablando de Sana Sana en su página de Facebook es de seis personas.

Sin interacción

Pero al contrario que con el experimento del director creativo de 101, en este caso la página de Facebook de Sana Sana realiza varias actualizaciones todos los días con los artículos que publica en la web.

Ya sabemos que interacción, lo que se dice interacción, de los fans comprados brilla por su ausencia en la página de Facebook. Pero ¿esos fans pinchan en los enlaces? ¿Visitan los contenidos? ¿Ha habido un incremento de tráfico a la página web de Sana Sana tras adquirir 5.000 fans? “Nada de nada”, contesta Toño Sangiao. “No hemos notado más visitas. Ni un 1% más que serían 50 visitas más al día. Nada”, sentencia.

Lo que no sabe, afirma entre risas, es que si puede haber influido que cogiese el precio más bajo que encontró en internet para comprar fans. Claro, será por eso.

 

PD. Para realizar este artículo investigué un poco y la verdad es que hay un submundo de páginas que se dedican exclusivamente a vender fans y seguidores en Facebook y Twitter y hasta visualizaciones en Youtube. Y si las hay es porque hay demanda: este tipo de compra es un fenómeno oculto del que se habla poco, pero está creciendo.

Existen numerosas webs que reconocen abiertamente que la cantidad de fans o seguidores que las marcas tengan en las redes sociales se ha convertido en un indicador de popularidad. “El número de fans de una página en Facebook es muy significativo, en función de dicho número se determina la importancia de la página”, afirma una de ellas. La cantidad es importante. Nadie lo duda. Pero, ¿y la calidad?

Mentiras

Otras mienten como bellacas. “Invertir en la captación de nuevos fans con nuestro servicio es una de las mejores estrategias para aumentar la notoriedad de su marca en Facebook y además a nivel global”, indica una de estas webs mágicas en su texto promocional.

Otra va un poco más allá. “Al tener más seguidores en tu página de Facebook todas tus publicaciones tendrán un mayor alcance y por lo tanto una mayor cantidad de visualizaciones por comentario publicado”, promete. Ahora ya nadie duda de que está prometiendo algo que después no se va a cumplir.

Visto, o mejor dicho, leído todo lo anterior, tampoco ya nadie puede dudar de que los atajos no suelen ser buenos. Intentar conseguir una reputación en internet con subterfugios y engañando tampoco lo es.

 

 

 

 

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