El blog de Manolo Rodríguez

5 lecciones que he aprendido con los artículos menos leídos de mi blog

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5 lecciones que he aprendido con los artículos menos leídos de mi blog

El otro día le estaba echando un vistazo a las estadísticas de los post más leídos de Desenredando la red para hacer el resumen de los 10 artículos más vistos del blog en 2013. Es algo habitual que a finales de cada año la red se inunde de este tipo de contenidos en los que agrupamos nuestros post más visitados. Mirarse al ombligo de vez en cuando también es sano. Aunque no hay que abusar.

Pero de repente pensé –sí, a veces lo hago– “siempre miro los post más visitados, pero cuáles son los artículos menos leídos del blog en estos casi tres años”. Las conclusiones que saqué son interesantes.

Al comprobar el listado me llevé alguna sorpresa, pero tampoco no muchas. Ahora, con la perspectiva del tiempo, los peores –sí, lo reconozco– están en la parte de abajo. Sin embargo, un post, que creía que debía estar más arriba, como el de Google+ no es para tanto es de lo menos leídos. Vaya. Quizá el titular no sea el más adecuado. Después voy a ello.

De los casi 160 post publicados en estos tres años, he escrito, más o menos, 50 por año. Afortunadamente, parece que voy aprendiendo con el tiempo porque de los 15 menos vistos, 12 son de 2011; 3 de 2012 y ninguno de 2013.

Tras observar el listado de los post menos leídos he recopilado 5 lecciones que creo haber aprendido en estos tres años.

 

La importancia de los titulares

Sí, ya sé que los titulares son fundamentales para que un post sea leído. Hay estudios que aseguran que el 80% del éxito de que alguien lea tu artículo radica en un buen titular, pero cuando empecé con el blog titulaba como me apetecía y sin ningún criterio y así entre los 15 artículos menos leídos hay perlas como “5.000 gracias”, “El desenchufado autónomo gallego” o “Los consumidores tenemos poder real y lo sabemos”. Qué ingenuo era entonces.

Primero: estos tres titulares no llaman la atención y ni yo mismo, si me los encuentro por ahí, pincharía en ellos. Y segundo: nadie los va a encontrar en Google, porque no tienen palabras clave, son muy abstractos, insípidos… En resumen, son… (poned aquí el adjetivo más despectivo que encontréis). Con el tiempo he ido aprendiendo a titular (prueba-error) y, por ejemplo, las listas funcionan muy bien. Este post es un ejemplo.

 

Vengo a hablar de mi libro

Con el paso del tiempo también he comprobado que a los lectores no les gusta que les hables de tu libro. Bueno, en el caso de los lectores de Desenredando la red sí, porque, afortunadamente, entre los post menos leídos no están la media docena de artículos que he escrito en los que anunciaba las descargas gratis que lleva mi novela (acaba de superar las 4.000 descargas y se puede bajar gratis en el blog).

Tras la cuña publicitaria vuelvo a lo de hablar de mi libro. Además del “5.000 gracias” (que trataba sobre las primeras 5.000 visitas que había tenido el blog), entre los 15 artículos menos leídos también hay otros dos que hablan sobre visitas del blog (Desenredandolared alcanza las 4.000 páginas vistas en enero o Desenredando la red alcanza las 100.000 visitas en 18 meses y otro sobre el cambio de diseño del blog (Desenredando la red cambia de diseño).

He entendido el mensaje. A los lectores no les interesa que les cuentes tus batallitas (por ejemplo, cuántas visitas tienes) a no ser que les aportes valor (a esto iré luego).

Por eso me ha ahorrado el post en el que iba a contar que a finales de 2013 el blog ha superado las 300.000 visitas. De todas formas, creo que nadie se va a librar del artículo que haré a mediados de año en el que explicaré el nuevo rediseño que va a tener el blog. Aunque sólo tenga dos visitas: la de mi madre y la de mi mujer. Mirarse al ombligo de vez en cuando también es sano. Aunque no hay que abusar.

 

Aportar valor: marketing generoso

Relacionado con lo anterior, llega la clave de que los contenidos de un blog sean leídos y después compartidos en las redes sociales para que después traigan más visitas al blog. Es fun-da-men-tal aportar valor en los artículos que escribamos.

Nada de vender motos ni de promocionar nuestras historias. Debemos escribir artículos que les sirvan a los que los leen, que cubran alguna de sus necesidades, que les ayuden a resolver algún problema… Un resumen de todo esto lo conté hace poco en Marketing generoso: ofrece gratis lo que sabes para ganar lo que vales.

En “5.000 gracias”, en “Desenredandolared alcanza las 4.000 páginas vistas en enero”, en “Desenredando la red alcanza las 100.000 visitas en 18 meses” o en “Desenredando la red cambia de diseño” poco valor aportaba a los lectores. Y es que los lectores no son tontos.

 

Los lectores no son tontos

Otra de las lecciones que he aprendido al ver los post menos leídos es que los lectores no son tontos. Si les intentas vender tu moto o si no les aportas valor estás muerto. No te van a leer ni van a compartir tus artículos en las redes sociales. Hay que ser transparentes, tratarlos con respeto y no intentar aprovecharte de ellos, porque si se dan cuenta, que se van a dar cuenta, te van a dejar de leer o, simplemente, no te van a leer.

 

Tener una comunidad online detrás

Puede que alguno de los artículos menos leídos que escribí durante el primer año no estarían tan abajo si los publicase ahora. Me explico. En 2011 la comunidad online que servía de altavoz a los post de Desenredando la red era limitada (300 seguidores en Twitter frente a los 2.200 actuales; 100 fans en la página de Facebook de Desenredando la red frente a los 670 actuales; 70 suscriptores por correo o RSS frente a los 600 actuales…). Es fundamental contar con una comunidad online fuerte detrás. También, afortunadamente, he aprendido a promocionar los artículos después de publicarlos. Conté hace poco los 6 pasos que sigo en una primera parte y en una segunda parte.

 

No sé quién dijo que de los éxitos no se aprende, se aprende de los errores. Pues eso.

 

Imagen cortesía de Digitalart / FreeDigitalPhotos.net

 

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