El blog de Manolo Rodríguez

¿Ha llegado el fin de la publicidad en internet con los bloqueadores de anuncios?

Los bloqueadores de anuncios no han surgido de la nada. Son fruto de la demanda provocada por el hartazgo de muchos usuarios hacia la publicidad agreviva e invasiva que se ha desatado en internet en los últimos años
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¿Ha llegado el fin de la publicidad en internet con los bloqueadores de anuncios?

 

El otro día entré en una web. De repente apareció un anuncio de esos que se despliegan de arriba a abajo y ocupan toda la pantalla. Pinché en la X para quitarlo y desapareció. Al instante volvió a salir. Le volví a dar a la X. Volvió a salir. Le volví a dar a la X y así estuve un buen rato. Parecía el juego del gato y el ratón.

Otro día visité otra web. Tenía un banner que ocupaba un tercio de la parte superior de la pantalla y otro en la parte inferior un poco más pequeño. El espacio que quedaba para ver el contenido era ínfimo. De nuevo, un clic en una de las X y otro en la otra.

Hace unas semanas me encontré con una web que al entrar salían dos pop-ups. Uno superpuesto sobre el otro. Cada uno tenía una X para eliminarlo, pero estaban tan bien hechos que no sabía a cuál dar primero. Al final siempre das a la que no debes y te lleva a un anuncio que no te interesa para nada.

Y qué decir de los videos-anuncios que al entrar en la página arrancan con sonido incorporado y si tienes los altavoces un poco altos te llevas un susto de muerte. O los anuncios en los que es muy difícil encontrar la X para quitarlo.

Videos que arrancan al entrar en la página y con sonido

O esas webs con más anuncios que contenido, la mitad de ellos parpadeando, que tapan parte del texto e imposibilitan la lectura.

O esos video-anuncios que están tan de moda ahora que aparecen incrustados en el texto que estás leyendo. Cuando llegas a ellos se despliegan con lo que el texto también baja. Haces scroll para saltar el video (que sigue funcionando), y cuando finaliza, de nuevo vuelve a contraerse y el texto también sube, con lo que de nuevo tienes que hacer scroll pero esta vez hacia arriba.

Solo son algunos ejemplos del tipo de anuncios que nos podemos encontrar mientras navegamos un rato por internet.

E imaginaros que todo lo anterior ocurre con tu móvil. Donde tus dedos son mucho más gorditos que las X y casi siempre terminas clickando donde no querías.

Por eso están tan de moda los ad-blockers, bloqueadores de la publicidad online que permiten navegar sin que salgan anuncios. Según varios estudios hay más de 200 millones de usuarios que los utilizan.

ad-block-ejemplo

Con el uso de bloqueadores de publicidad. Sin el uso de bloqueadores de publicidad

Un informe publicado por PageFair cifra en más de 18.000 millones de euros el dinero que se ha perdido por el bloqueo de la publicidad en internet. Y lo que parece más preocupante: la tasa de crecimiento anual en el uso de estos bloqueadores supera el 40%.

Además, se ha comprobado que el bloqueo de anuncios en el móvil multiplica por cuatro la rapidez de carga de las páginas. Y al no tener que cargarse los anuncios se ahorra en la tarifa de datos.

Hasta Apple se ha metido en la guerra y en su nuevo sistema operativo permite que sus usuarios puedan bloquear contenidos publicitarios mientras navegan por internet.

Fue Apple la que hace unos años anunció que no iba a usar Flash, y esta tecnología está ahora prácticamente desaparecida. ¿Ocurrirá lo mismo con la publicidad online? Por el momento es un golpe en el estomago de uno de sus principales rivales, Google, que basa todo su negocio en los anuncios.

A parte de la guerra entre Apple y Google, los bloqueadores de anuncios no han surgido de la nada. Son fruto de la demanda provocada por el hartazgo de muchos usuarios hacia la publicidad invasiva que se ha desatado en internet en los últimos años. Hay determinadas webs que tienen tanta publicidad que es muy complicado navegar por ellas. Otras abusan tanto de las triquiñuelas publicitarias que te marchas de ellas cabreado.

Lo decía Enrique Dans en un reciente artículo.

“Una cosa es plantear un modelo de negocio en base a la publicidad, y otra creer que dedicarte a molestar a tus usuarios con desplegables, a meter obstáculos delante del contenido al que quieren acceder, a volverlos estrábicos con animaciones salvajes multicolores y a poner un vídeo a cantar cuando entran en la página te iba a salir gratis. Los culpables no son los lectores, ni los desarrolladores de aplicaciones para bloquear la publicidad. Los que mataron a la gallina fueron anunciantes y soportes: asúmelo”.

Y es cierto. Los lectores no son culpables de la agresividad imperante en la publicidad online. De nada vale castigarlos como han hecho el Whashington Post, Bild o Youtube que bloquean a los usuarios que bloquean sus anuncios. De nada sirve. Hasta un juez alemán ha reconocido que bloquear anuncios es legal.

Tampoco creo que sirvan las llamadas de muchos medios digitales que piden a sus lectores que no bloqueen sus anuncios.

Porque seamos sinceros. A la gran mayoría de los usuarios les da igual el negocio de las webs basadas en publicidad. Solo quieren satisfacer sus necesidades sin dar nada a cambio.

El 64% de los internautas, según un estudio de Broadband Genie, utiliza programas para bloquear la publicidad online. El informe también asegura que al 82% le da igual el perjuicio que tiene el uso de los ad-blockers. La primera de las cifras no me la termino de creer. La segunda sí.

El 67% de los encuestados reconoce que si una de las páginas que más visita implanta algún método de financiación que no sea la publicidad le daría igual porque no pagaría. Solo el 33% aceptaría, pero con condiciones.

publicidad-bloqueadores

Evolución del uso del bloqueo de anuncios en internet 2010-2015

 

El futuro no parece muy halagüeño. En un reciente artículo en su blog, Manuel M. Almeida se refiere al círculo suicida de la publicidad en la web.

Y explica que al contrario de lo que cabría suponer “se da la circunstancia de que a mayor número de usuarios por soporte, menor rentabilidad. Así, el rendimiento es inferior en la web que en los periódicos de papel o en la televisión, y a la vez menor en dispositivos móviles que en la web”.

Almeida explica que ante esta disfunción, la estrategia ha sido apostar por aumentar la cantidad de publicidad y así nos encontramos en un círculo vicioso:

ganamos poco → aumentamos la publicidad → ganamos poco → abarrotamos los ‘sites’ de anuncios de todo tipo → ganamos poco → atacamos a los lectores por tierra, mar y aire → ganamos poco…

Porque ganar, ganar, no se gana mucho colocando la publicidad en las webs. Carlos Bravo escribía recientemente en su blog Marketing de Guerrilla que la publicidad online no es la gran panacea para quien la alberga en sus páginas. Puso como ejemplo una web con 100.000 visitas mensuales. Ganaba 150 euros por los anuncios. Sí, 150 euros por 100.000 visitas mensuales.

Hay amigos que me dicen que coloque publicidad en Desenredando la red para empezar a monetizarlo. Visto lo visto no sé si sería una buena idea.

Nadie dice que la publicidad online no sea necesaria. De algo tienen que vivir las diferentes páginas. El 84% de los 100 mejores sitios web del mundo confían en la publicidad para generar ingresos y utilizan el canje -lea nuestra página de forma gratuita, pero debe mirar algunos anuncios mientras lo hace- para intentar ganar dinero.

Y en este apartado destacan los periódicos. “En España hemos olvidado algunas cosas básicas, como pagar por la información”, aseguró hace poco el periodista Jordi Évole.

Pagar por la informacion

Y razón no le falta. Los editores de los medios digitales afirman que sin ingresos que procedan de la publicidad no son capaces de ofrecer un periodismo de calidad. A los periodistas hay que pagarlos. En eso estamos todos de acuerdo.

Y eso que se rompen la cabeza con fórmulas alternativas: muros de pago, pago por artículo, freemium, suscripciones, crowdfunding, sistema de socios, usuarios-accionistas… pero sin la publicidad las (paupérrimas) cuentas de los diarios no terminan de cuadrar.

Pero como en todas las guerras, pagan justos por pecadores. Hay quién lo está haciendo bien, pero todos han entrado en el mismo saco. Porque una publicidad invasiva, que abuse de los formatos intrusivos y de tácticas agresivas no le beneficia a nadie. A nadie.

Aunque no tiene relación con internet, Antena 3 acaba de ser multada por exceso de publicidad. Seguro que si hubiese una normativa parecida en la web, muchas páginas también serían sancionadas. Pero, ¿quién reparte justicia en la selva online?

Una vez que está planteado el problema, que la publicidad online es demasiado invasiva y que los usuarios ya están tomando medidas para evitarla, ¿cuál es la solución?

Dar la vuelta al ecosistema de la publicidad en internet

Repensar todo el sistema de publicidad online. En primer lugar hay que tener algo muy claro: en internet no mandan los emisores, mandan los usuarios. Quien no lo acepte no ha entendido de qué va todo esto.

El usuario es el que tiene el poder. Nos lo dieron cuando se inventó el mando a distancia de la televisión y lo tenemos ahora con los avances tecnológicos como los ad-blockers. Pasó lo mismo con las discográficas. No se dieron cuenta de que quién mandaba era el usuario. Y cuando se enteraron de que ya no tenían el control era demasiado tarde.

Hay que tender a una publicidad que sea aceptada, interactiva y no invasiva, como señala Pablo F. Iglesias. Una publicidad basada en el buen contenido, pero sobre todo que aporte valor y que no sea “un mal menor que hay que aguantar“.

En la misma línea, Miguel Ormaetxea asegura que en vez de bombardear al público con anuncios hay que pedirle que diga los temas que quiere leer. La gente quiere escuchar historias, no publicidad.

El presente ya es móvil y hay que pensar en las formas de consumo de los lectores. La mayoría de los anunciantes no son capaces de entender las plataformas móviles. No hay más que ver que los anuncios que aparecen en internet son un calco de los que se pueden encontrar en cualquier periódico de papel. Y hasta que no se den cuenta de que internet es un medio diferente y con un lenguaje diferente la muerte de la publicidad online estará más cerca.

 

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